jueves, marzo 01, 2007

VOCACIÓN: REVOLUCIÓN

(A propósito de la cuarta versión del Festival Bogotrax: Laboratorio Urbano)

“Bogotrax es un festival alternativo, autónomo e independiente, que pretende ser al mismo tiempo un laboratorio urbano de experimentación artística y social.”

Al fondo, es decir, a mi lado, se oyen los ecos de una canción que aúlla por seguir girando.

El público ha quedado pendiendo de un hilo y empieza a angustiarse por la posible pérdida del oxígeno impulsivo que los lleva a moverse a la velocidad del Drum And Bass.

El DJ de turno, eleva sus brazos, mientras le da luz verde al giradiscos para que siga vociferando el ritmo ancestral que ha promulgado en los últimos 45 minutos.

¿Cuánto puede durar el set de un DJ?, pregunto.

Depende, me responden.

¿Hay algún record?

Seguramente.

A menudo pienso que los DJ’s no son seres humanos. El ambiente etérico en el que se mueven, los hace proclives a la transparencia, a la invisibilidad.

Ligados para siempre a una manera de coleccionar música, que se convierte en una forma de construirla, los Homo DJ’s perfectamente pueden congelar un siguiente escalón dentro de la siempre vulnerable evolución humana, sí es que dicha ringlera de ejemplos existe.

Bogotrax es un Festival creado por el Colectivo Microchipcha, que reúne a ejemplares de países diversos como Colombia, Francia, Inglaterra y Alemania, pretendiendo llevar el legado de la música electrónica a la gente que no tiene otra opción que ignorarla, porque no tienen otra posibilidad de conocerla.

Bueno, esa es una de las líneas de ataque en las que el espíritu de Bogotrax se basa, porque a medida que el tiempo va pasando, cada una de las propuestas se va modificando, se va transfigurando y hasta mutando…

Veo divertirse a la gente, el movimiento asincrónico de los cuerpos, las risas, el campo magnético que irradian algunos de los presentes, las voces y las velocidades en que parece moverse el universo dentro de un Rave.

Aunque las pretensiones de este Festival se pueden catalogar como pedagógicas: un acercamiento a la cultura electrónica y sus variadas manifestaciones urbanas, no deja de existir el señuelo de la pasión que corretea libre por entre los diversos días del espectáculo que se va consignando en nuestras mentes, imprimiendo una buena huella difícil de erradicar, por más que otros seres de otros mundos musicales se integren dentro del aura que mi cuerpo expide a voluntad propia.

Una pasión detenida por el horario impuesto a la rhumba diaria: 8 de la noche a 3 de la mañana; amén de las jornadas aclaratorias, exploratorias, expositivas y talleristas que se han efectuado en tiempos diurnos.

¿Tiene algún límite físico el uso de música electrónica?

No me responden.

No me queda otra opción que imaginarme al frente de un tornamesas durante 18, 22, 36, 72 horas, a punta de sustancias de gozosa compañía que harían el papel de protectoras lúcidas de un tiempo que transcurre, pero que para mi, no existe, ha dejado de existir.

Seguramente.

Podrían hacer el Festival en alguna finca lejana y darle rienda suelta a la imaginación, pero me temo que esa no es la función de una Feria que involucra, incluso, a los niños, en jornadas donde les enseñan el intercambio de vinilos sobre las turntables, o a divertirse mezclando sonidos como si de colores se tratara.

O las extensas jornadas preparatorias de pantallas para VJ’s, o los talleres de producción musical desde un computador normal, o las prácticas en las que se involucra la percepción de la memoria para atender los datos exactos de la historia de la música electrónica desde el lado académico.

Mejor así.

El espacio para el derrhumbe se da al final, con una fiesta rave con todo lo que implica esa palabra: excesos, cortinas de un humo oscuro, gritos, indetenciones corporales, máquinas humanas que no logran ubicar la palabra fin dentro de sus gastados cerebros, y un infinito espacio para esconder el cansancio mientras dura el momento de la acción.

El cuerpo se acostumbra a todo, ¿no cierto?

Veo a una chica que se tumba junto a una pared porque su cuerpo ya no la soporta, de pie, más.

Veo a unos chicos que, desfasados, han logrado cruzar las fronteras neuronales y llegar hasta el sitio conocido como Planicie Descanso.

Veo a grupos de personas que se marchan, uno tras de otro, como si a una peregrinación se dirigieran o tal vez, como si de una peregrinación regresaran.

¿Cuál es la verdad?

No la hay.

Nunca la va a haber.

Solamente el juego que involucra nuestra Vida con nuestra Misión en este Planeta de Arena tiene la razón.

Y si estamos junto a una hoguera, mientras un DJ francés esta mostrándonos su set, mientras una VJ colombiana cruza y percute imágenes desde su laptop, y un MixMaster argentino prepara su set de herramientas para protegernos del delirio por la ausencia de sueño, es porque lo merecemos.

¿Qué sucede si involucran una doble jornada en un futuro?

Es decir: una nocturna dura, cruel y veloz, como la que conocemos; y una diurna envolvente, experimental y suicida, como la línea orgánica que poco a poco ha demostrado tener la música electrónica.

¿Qué sucede si exageran el capítulo pedagógico?

Tanto para los músicos novatos, como para los VJ’s que apenas se acercan, pero también para aquellos interesados en crear un cúmulo de sabiduría en torno a la parte histórica de este género.

¿Llegará a encontrarse un punto final par la música electrónica?

¿Bogotrax se convertirá en un Festival tan grande como algún otro que ya no quiero nombrar?

¿Somos espíritus privilegiados por ver como giran dos plataformas circulares al mismo tiempo copulando con sus flagelos sónicos?

¿Tenemos cuerpos genéticamente dispuestos a devorar a través del baile todo el Drum And Bass que se nos presente por el frente?

¿Aumentarán las naciones? A nombrar: Francia, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Venezuela, España………………………………………………………………………………………

¿Es esta una clase de futuro de algo que vivió hace ya muchos años y lo creemos aún vivo?

¿La música electrónica llegó, implantada por alienígenas en cerebros de músicos de avanzada, para quedarse?

¿Venceremos?

Las respuestas, mis queridos, hipócritas e hipotéticos lectores, se irán dando con el tiempo, con los años, y con la realización de este Festival que implanta, de manera profunda, quirúrgica y precisa, casi adictiva, el satélite de la música electrónica.

Y así, con este nuevo marco teórico, recorremos el mundo, avanzando hasta que esa Mano Azul Planetaria Espectral no lleve desde este abismo hasta el paraíso de luz.

¿Es Dios un DJ?

¿Juega Dios frente a las Tornamesas?

No hay comentarios.: