Eran los estertores del sangriento siglo XX. En Normalita, La Inmunda agonizaba, lanzando un trabajo llamado “Celebración…” (Quince centímetros, 1999) que enviaba al quinteto a las zonas periféricas del countrycore, a donde pocos seguidores se atreverían a llegar. Las tensiones entre los miembros del grupo, creaban unas situaciones que era mejor ignorar a través del suspenso activo de la presencia física.
Un año antes, noiseinuse publicaba su tercer trabajo discográfico: “Experimental 660” (Migraña, 1998), luego del período de receso que Henry, su vocalista, sostuvo en la vieja Europa. La gira del susodicho había terminado, y el inquieto y silencioso músico no quería estar bajo el signo de espera, mientras sus compañeros de agrupación culminaban sus correspondientes ciclos colaborativos en proyectos paralelos al indefinible grupo de death metal.
Andrés Arango, mientras tanto, desde Ataque Caníbal, empezaba a desplegar las alas de la creación, apuntando hacía un aparente vacío que tuvo bien en encontrarse con los vectores mentales que el señor Bohórquez lanzaba con la aguda esperanza de encontrar un par lateral.
Andrés y Henry, en una serie de conciertos subterráneos de bandas desconocidas, hablaron por primera vez, aunque cada uno de ellos conocía el trabajo del otro desde hacía tiempo, tanto el par de seminales títulos de noiseinuse, como la labor primitiva de La Inmunda.
La idea, tomada de la leyenda, dice que ambos coincidieron en formar un grupo paralelo que se dedicaría a tocar covers de reconocidas canciones de metal, transformadas a un género poco frecuentado como el soul.
Andrés contactaría al baterista de su antigua agrupación, Julio Patiño, cuya labor como baterista de La Inmunda, podría ser solicitada en el momento menos pensado. Todo debía ser realizado en un tiempo regido por las agrias razones del azar.
Henry, por su parte, llamaría a su colega James Rodríguez, ex – guitarrista de Sistema3 y ahora dedicado a las labores respetables de productor musical desde la cabina transparente de Moby Kong Corporation.
El pacto de los cuatro elegidos, era que jamás se dejarían absorber por el nuevo proyecto, por lo que no permitirían que la presión o el afán o los compromisos los cegaran frente a cada una de sus reales responsabilidades.
Julio 20 de 2000, sería el día del primer ensayo, descubriendo que la idea de trabajar únicamente covers no era del todo viable, ya que cada uno de los personajes tenía alguna o algunas ideas que querían desarrollar o llevar a cabo. Lo convenido fue que las canciones que compusieran para la agrupación tenían que trabajarse en conjunto y no de manera solitaria o independiente, dejándole, eso sí, la parte lírica a Henry.
Al siguiente día, Andrés propuso el nombre de Huesos, a lo que Henry le añadiría el signo de exclamación final para darle más potencia.
Dos semanas después, tres canciones de Pure Death Metal estaban listas y grabadas en un sistema de cuatro canales, que le llevaron a Hugo Frost para que lo arreglara.
El resultado sería un e.p. llamado “(mi) primero” (babosa, 1999), que significaría la disolución del cuarteto, justo cuando Ataque Caníbal y La Inmunda reanudaban su actividad productiva.
Cero conciertos, cero publicidad, cero conocimiento por parte de los fanáticos del death metal, pero un reconocimiento de los integrantes por parte de una multitud de seguidores que cobijaba, en aquel entonces a dos generaciones, hizo que el trabajo, disponible en 500 copias, fuera completamente devorado por los pálpitos no siempre malditos del comercio.
Un año después, por el mismo mes, la agrupación, de la misma manera que habían decidido lanzar su primer trabajo, invitan a un par de conciertos, donde para sorpresa de todos los asistentes, se vende, junto al precio de entrada, su segundo trabajo, un e.p. de cuatro canciones llamado “(el) segundo” (babosa, 2000), cuyo contenido daría para hablar dentro de los círculos cúlticos de Normalita, ya que del asombroso death metal no había ningún tipo ni cúmulo de rastro, y en cambio, dominaba la superficie invisible de las praderas musicales, un cómodo y vertiginoso heavy metal, con un contenido más emocional que el fiestero al que nos tenía acostumbrados el género en cuestión. Dos conciertos y 300 copias vendidas, fueron el fin de la primera parte del cuarteto.
Henry publicaría el cuarto álbum con noiseinuse, “Fuzzible”(orgasmicsongs, 2001), Julio terminaría el ciclo en estudio de La Inmunda con “Aberración minimal” (quince centímetros, 2001) para embarcarse en la gira más grande que realizara nunca aquella agrupación, Andrés permearía su energía como el cuatro cuerdas de la agrupación grindcore Ataque Caníbal, y James continuaría con su labor tras las consolas.
La sorpresa vendría hacía finales del año 2002, cuando de la forma acostumbrada, sorprenden con un siguiente trabajo que vuelve a romper el no-esquema de la agrupación.
“Tercero (los covers)” (babosa, 2002), trae 14 covers de agrupaciones tan disímiles como Minor treta, R.E.M., Screaming Trees, o reconocidos músicos como Leonard Cohen, Van Morrison, Bob Dylan, o el favorito de todos ellos Curtis Mayfield.
700 copias y el anuncio de una pequeña gira nacional, que termina con un concierto disfrazado de festival, en el que participan miembros de Chatarra, Queso, Pagoda, ZmudA, Fractura, Mineco y Joaquín Gamboa, desafiando las respetables leyes del homenaje, pervirtiendo a más no poder cada una de las seleccionadas canciones que componen el ahora extinguido álbum, hablando en términos comerciales totales. Además de aumentar a los músicos del grupo, invitando a DJ Pasta en las mezclas en vivo, a Marcos Mejía en el Hammond B-3 y a Clara Robinson en la percusión.
Una vez más, la banda se desintegra para cumplir con sus proyectos verdaderos, aunque a partir de este año, tanto La Inmunda como Ataque Caníbal darían los últimos signos de existencia. Andrés y Henry, en otra de sus reuniones secretas en medio de actuaciones públicas, crearon otro proyecto llamado The Word Is Death, sin que Huesos!, en tres años, den muestra de vida conciente.
En 2005, participan con “Ultrágeno” en el álbum tributo que elcentro realiza para la agrupación bogotana, y se filtra a los medios de comunicación, la noticia de que trabajan en la segunda parte de su álbum de covers, dándose, incluso, el nombre de dos temas ya grabados: Disturbing the priest, de Black Sabbath, y Mother, de Babes In Toyland; para ser todo cubierto por uno de los silencios sepulcrales que mantiene la agrupación.
Covers o no, thrash, death o heavy metal, ep o formato larga duración, no importa. Frente a cada trabajo de esta agrupación, lo que mejor se siente es la posibilidad de ir más allá. De arriesgarse por aquello en lo que se cree. De ser lo suficientemente atrevidos para arriesgarse y apostar a por nuevas maneras pervertidas de dar lecciones de creatividad.
Cada palabra que da alguno de los miembros de la agrupación es breve, concisa y para responder a preguntas formuladas por la prensa, remiten a la entrevista que Patricia Greene le realizó a Andrés en junio de 2003, para la UCZine.
En 2005 también, The Word Is Death sacó su trabajo “Never the less”(lagartija), y cuya noticia más aproximada a lo que realice la banda, es la apertura de los conciertos que noiseinuse estará ofreciendo como base a su sexto trabajo “A different kind of death” (orgasmicsongs, 2005), por lo que cualquier proyecto referente a la banda Huesos! esta, parcialmente, suspendido.
¿será este 2006 el encargado de dar la buena ventura de su cuarto álbum en medio del misterio que acostumbran a llevar como bandera los cuatro conocidos integrantes de parte de la historia musical de Normalita?
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario