Toco alguna luz.
Quizás alguna distancia hasta el infinito.
Oculta entre otra sonrisa, en medio de la respiración.
Pero es demasiado tarde para creer en este mudo silencio.
Tan veloz y callado.
Sigilosos en el fondo de mi sangre.
Trato de alcanzar el oro que flamea alto.
Bebo en un cuenco la tibieza.
Sigiloso, respetuoso, tierno.
El único recuerdo que me queda
pende de mi piel
y trata de cruzar
la puerta de salida
…
ya es demasiado tarde
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