Vuelvo al mismo camino. Una vez más, el temor se ha evaporado. Una luz, o el pálpito primigenio que sembró todo desde un círculo invisible aderezado con fuego.
La palabra o el demonio.
El margen recurrente, o un pasado que clamó por disolverse entre las arenas movedizas de algún presente que quedó perdido en
Cuando todo empieza, de esta o de otra forma, la razón parece perderse entre alguna nueva bruma.
Pero somos todos los únicos fantasmas aquí.
En esta ecuación orgánica cuya sombra, ahora, delata la huella que pretendemos cubrir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario