Lo poco inocente que queda hoy en día.
Aquello incomprensible que unía a la especie en torno a un infinito cúmulo de experiencias, rituales y costumbres alrededor de una hoguera que luce sus imágenes repetibles en torno a una mirada cuyo vacío abismo haría asustar a cualquiera que se aventurara a fijar sus ojos en ella.
-¿Y entonces qué?
-Nada.
La perpetuidad de la especie iría a ser cada vez más tolerable con sus pares para llegar a algún tibio rescoldo que brinde el necesario refugio.
Claro. Siempre y cuando se pretenda continuar con el trasegar, nomadismo personal, incongruencias varias sobre este vago mundo de arena.
jueves, febrero 12, 2009
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1 comentario:
saludos. buen blog.
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